
Cristo y la Proclamación del Reino:
Tomemos un tiempo para preguntarnos ¿de qué manera Cristo proclamó el Reino?
Es interesante notar que su modelo no fue formar un grupo y atraer a la gente hacia ese núcleo. Su modelo tampoco fue establecer una institución y tratar de replicar ese modelo en la sociedad.
Y si no lo hizo ¿por qué no lo hizo?
Debe haber tenido muchas razones para ello, pero quizá hizo lo que hizo pensando en que la iglesia que él fundaba debía atravesar imperios y generaciones. Su iglesia no podía verse limitada por barreras, sean estas temporales, geográficas, sociales o económicas.
Su reino debia perdurar a través de las épocas y tener la potencia de penetrar y transfornar, pero de fondo, no de forma.
De esta manera, su propuesta fue un cambio a nivel personal, formando personas que estaban en la sociedad y desde ahí gatillarían cambios, desde dentro.
Su propuesta fue la transformación del individuo, confrontándole con su pecado y animándole a ser un agente de transformación.
Nos habló de ser sal y luz, nos invitó a ir y transformar la sociedad.
Esta propuesta fue la elegida, sin importar el gobierno de turno, la geografía o la época en donde se presentaba el evangelio. No importa si son tiempos de persecución, de dogmatismo o iluminismo, pues las necesidades de fondo de la sociedad son las mismas, y por ende, el llamado cristiano perdura.
También nos recuerda, que no debemos esperar que un gobierno o imperio encarne estos valores, porque son demasiado altos para ser alcanzados por el hombre sin Dios. Y el hombre con Dios tiene la esperanza de que el Espíritu Santo le apoya, pero sabe que la encarnación de estos valores no los veremos en este mundo, sino en el otro, en donde recién conoceremos su plenitud.